domingo, 7 de agosto de 2011

Sabana grande.

Hoy sábado por la mañana, nos vino a buscar Raudo y su mujer Beatriz. Hemos estado paseando por el recién inaugurado boulevard de Sabana Grande: una amplia vía comercial peatonal como las que puedes encontrar en otras grandes ciudades. La diferencia es que en esta los comercios no tienen ningún tipo de cartel que los identifique porque el gobierno pretende unificar los diseños, según parece, y aun no deben estar listos... Esa es una versión. La otra es que la cosa va a quedarse así, aunque no sé bien por qué... En cualquier caso, el paseo fue agradable. La idea de la Caracas violenta, insegura, imposible para pasear, etc, no es tan extrema como lo pintan (depende, como en cualquier ciudad, de por dónde te muevas), aunque es cierto que todos te dicen que debes ir con los ojos bien abiertos. Yo, hasta ahora, he estado por varios sitios con la cámara colgada al cuello sin ningún problema (ayer por Chacao, Altamira... y hoy por Sabana Grande) aunque manteniéndola agarrada y, en cierta manera, alerta...
Tras el paseo, fuimos a comer por Los Palos Grandes a una terraza tipo Miami: un sandwich enorme y una ensalada César que dejamos porque ya era demasiado... De allí, a casa de Raudo para dejarle a su hijo algo para comer y seguir después.
Nos dirigimos al mirador de la Cota Mil desde donde había una cierta vista de la ciudad. Digo cierta porque unos árboles impedían ver la imagen en su totalidad. Continuamos, tras un rato de charla, hacia Los Próceres, pasando por algunas zonas de barrios (no los más humildes, sino intermedios, de clase media baja, según palabras de Raudo) lo cual fue una buena introducción a esa Caracas tan temida y peligrosa. Desde el coche, conseguí sacar alguna foto.
Ahora, en casa de William y Myriam, nos disponemos a disfrutar de unas arepitas que tienen una pinta que no quiero ni mirar. Vamosló!!!

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