Después de estar en casa todo el día, y hacia las cuatro y media, bajo un sol resplandeciente y unas pocas nubes, bajamos a comprar cervezas a unas manzanas de la casa. Mientras bajábamos en el ascensor, le dije a Felipe: "Hace un día estupendo, luminoso y cálido. Ya verás...".
A los dos minutos de estar en la calle, empezó a caer lo que aquí llaman un palo de agua que iba cada vez a más, con viento incluido, que nos obligó a resguardarnos bajo un puente junto a varios motoristas empapados y algunos transeuntes más.
Lo que habría sido una salida de diez minutos, se convirtió en cerca de una hora...
A los dos minutos de estar en la calle, empezó a caer lo que aquí llaman un palo de agua que iba cada vez a más, con viento incluido, que nos obligó a resguardarnos bajo un puente junto a varios motoristas empapados y algunos transeuntes más.
Lo que habría sido una salida de diez minutos, se convirtió en cerca de una hora...
Por la noche, salimos a dar una vuelta con Raudo. Durante la vuelta a casa, sobre las doce de la noche, íbamos con el coche por una Caracas semi-desierta y oscura escuchando el Division Bell de Pink Floyd.
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