viernes, 27 de mayo de 2011

Veinte minutos no es nada. (Retazos de La Isleta) II

Espero con ansia los veinte minutos en medio de mi tedioso trabajo para poderme echar a andar por las callejuelas, a menudo empinadas, de La Isleta. Estoy encontrando un gran placer, hasta ahora desconocido en mi propia ciudad, en callejear sin más objetivo que el hecho en sí de caminar (no lo suelo hacer a menudo) y retratar con mi pequeña cámara lo que me pueda llamar la atención, por ínfimo y sin importancia que pueda ser.
Lo que me está enganchando de esta camarita es su pequeño tamaño y que, aun siendo digital, las imágenes tienen una resolución tan baja que el grano (el pixel) lo texturiza todo creando una estética que, me parece, se presta a este tipo de fotos fugaces en las que prima más la emoción de un momento perdido en lo cotidiano. Además, no tiene pantalla LCD con lo cual no sé cómo han quedado las fotos hasta que llego a mi casa y las descargo.
En fin, aquí subo algunas de ellas.
.
.
.
.
.
.
.
.

miércoles, 25 de mayo de 2011

Veinte minutos no es nada. (Retazos de La Isleta)

Desde comienzos de este mes, tengo un nuevo horario, lo que me permite, entre otras cosas, disfrutar de más tiempo libre, antes o después del trabajo, y disponer de un descanso de veinte minutos.
Dado que antes solamente tenía dos descansos de diez minutos que sólo me dejaban tomar un café y poco más, verme ahora con veinte me abre puertas a algunas cosas más.
Estoy destinándolos casi al cien por cien a caminar por el viejo barrio de La Isleta. Me llevo mi pequeña cámara Xennon para, con su limitada calidad, retratar aquello que me llame la atención y estas son algunas de las fotos que he ido sacando.
.
.
.
.
.
.
.

viernes, 6 de mayo de 2011

s/t

A este lado de la habitación, o al otro, el tiempo se puso caprichoso. Y como el niño travieso que quiere llamar la atención, encontró el espejo, lo usó como juguete y, no sin maldad, nos llamó efímero y fugaz.
.
.
.