Lo que me está enganchando de esta camarita es su pequeño tamaño y que, aun siendo digital, las imágenes tienen una resolución tan baja que el grano (el pixel) lo texturiza todo creando una estética que, me parece, se presta a este tipo de fotos fugaces en las que prima más la emoción de un momento perdido en lo cotidiano. Además, no tiene pantalla LCD con lo cual no sé cómo han quedado las fotos hasta que llego a mi casa y las descargo.
En fin, aquí subo algunas de ellas.
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