sábado, 27 de agosto de 2011

23 de agosto de 2011 (Isla de Margarita)

Despertamos a un mar azul transparente y a unas arenas casi blancas. Muy poca gente, mucha tranquilidad. Ideal después de casi veinte días en Caracas.
Paseamos por la orilla con precaución por el fuerte sol. Fuimos hasta las zonas de la playa más animadas y nos dimos un par de buenos baños en las cálidas aguas caribeñas.
De vuelta y antes de subir al apartamento, nos compramos unas empanadas de cazón,en un puesto en la playa, a la entrada del complejo (o condominio, como se dice aquí): cazón, queso y carne mechada.
Llamamos a nuestro taxista particular (Fernando) y dimos un pequeño rodeo por zonas cercanas antes de comprar en un "ratán" algunas provisiones para los días venideros.
Por la noche, cenamos una carne olvidable con ensalada y vino chileno agradable, hablamos en la terraza del apartamento de lo humano y lo divino mientras los relámpagos de una tormenta lejana iluminaban el cielo ante nosotros.

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