Al llegar, tuvimos que esperar a N algo más de media hora durante la que estuvimos dando vueltas por el centro comercial al que se sale directamente desde el aeropuerto. Justo al llegar no llovía, pero al volver a salir a buscar el coche, el agua había empezado a caer y ya no pararía hasta bien tarde.
Dejamos las maletas en casa de N y E, donde apreciamos lo agradable que habían dejado el piso y el excelente trabajo de instalación eléctrica, puertas, paredes y casi cualquier pequeño o gran trabajo que se requiere en la reforma de una casa. Tomamos una cerveza, fumamos algún cigarrillo y salimos otra vez: cerca del Dam, en el Bijenkorf, para comprar un regalo a una compañera de trabajo de N que estaría de baja por maternidad. De allí, callejeamos un poco por entre coffee-shops de todo tipo, bares, tiendas, restaurantes... hasta venir a dar a un bareto gay en una zona en que no los hay (dicen que están intentando abrir fronteras por ese barrio...). Tentempiés varios, cervezas, charla. Mientras, la noche iba cayendo...
De vuelta en tranvía a casa, previa visita al supermercado, y reencuentro con E, que ya había llegado: vino, cigarrillos, charla, musica, cena, vino, cigarrillos, charla, musica, ron, charla, cigarrillos y a la cama.
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