Quedamos con ellos cerca de la Estacion Central, en una terraza de Damrak. El día mantenía la tregua de lluvia y se podía estar sentado tranquilamente al aire libre. Se les veía muy guapos y felices. J estaba algo malo de la garganta y hablaba con ronquera. R parecía más joven desde la última vez que lo vi, hace justo ahora dos años. Nos sentamos y pedimos para nosotros lo mismo que estaba comiendo J: tortilla de queso con ensalada y un café con leche.
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Al terminar, nos propusieron coger el barco que recorre los canales y a por ello fuimos. Dejamos las bicis amarradas a un árbol y nos metimos en el barco largo y bajo, como no puede ser menos para poder navegar por entre los canales, y estuvimos una hora más o menos. Fue una buena idea porque el punto de vista es totalmente distinto desde alli. Saqué varias fotos que, probablemente, estarán entre las más bonitas del viaje.
El barco pasaba por los principales canales y una grabación iba contando la historia de cada uno de ellos y alguna anécdota concreta. Al final, salía del centro y pasaba por el antiguo puerto de Amsterdam, ya casi en mar abierto, desde donde vimos, entre otras cosas curiosas, dos barcos-hotel, igualmente muy largos y no muy altos, sólo dos plantas, a los que se podia acceder desde el agua o desde alguno de los diques...
Al terminar, J y R alquilaron dos bicis donde mismo las cogimos nosotros (volví a sacarle una foto a la chica de Mac Bike), dimos un pequeño paseo por el centro y nos dirigimos a casa de N, donde comimos algo, bebimos, se habló en varios idiomas y nos preparamos para la cena.
Al terminar, nos propusieron coger el barco que recorre los canales y a por ello fuimos. Dejamos las bicis amarradas a un árbol y nos metimos en el barco largo y bajo, como no puede ser menos para poder navegar por entre los canales, y estuvimos una hora más o menos. Fue una buena idea porque el punto de vista es totalmente distinto desde alli. Saqué varias fotos que, probablemente, estarán entre las más bonitas del viaje.
El barco pasaba por los principales canales y una grabación iba contando la historia de cada uno de ellos y alguna anécdota concreta. Al final, salía del centro y pasaba por el antiguo puerto de Amsterdam, ya casi en mar abierto, desde donde vimos, entre otras cosas curiosas, dos barcos-hotel, igualmente muy largos y no muy altos, sólo dos plantas, a los que se podia acceder desde el agua o desde alguno de los diques...
Al terminar, J y R alquilaron dos bicis donde mismo las cogimos nosotros (volví a sacarle una foto a la chica de Mac Bike), dimos un pequeño paseo por el centro y nos dirigimos a casa de N, donde comimos algo, bebimos, se habló en varios idiomas y nos preparamos para la cena.
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Alrededor de las nueve menos cuarto llegamos al Havanna y ya estaban todos alli, desde los amigos de N residentes en Amsterdam hasta el amigo italiano de F, igualmente habitante de Amsterdam desde el 2004.
La cena estuvo bien. La gente, creo, se divertía y, a pesar de un incidente por parte del camarero y la jugarreta que nos intentaron hacer con el vino, el ambiente fue distendido y variado. Las nacionalidades presentes eran: españoles (3), holandeses (3), alemanes (2), estadounidense (1), portorriqueno (1), luxemburgués (1), francés (1) e italiano (1), con lo que al igual que hace dos años, prácticamente hacíamos sombra a la ONU.
Alrededor de las nueve menos cuarto llegamos al Havanna y ya estaban todos alli, desde los amigos de N residentes en Amsterdam hasta el amigo italiano de F, igualmente habitante de Amsterdam desde el 2004.
La cena estuvo bien. La gente, creo, se divertía y, a pesar de un incidente por parte del camarero y la jugarreta que nos intentaron hacer con el vino, el ambiente fue distendido y variado. Las nacionalidades presentes eran: españoles (3), holandeses (3), alemanes (2), estadounidense (1), portorriqueno (1), luxemburgués (1), francés (1) e italiano (1), con lo que al igual que hace dos años, prácticamente hacíamos sombra a la ONU.

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