lunes, 7 de septiembre de 2009

En la playa

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Básicamente era el silencio.
A pesar de los cuerpos en la arena, de los grupos cercanos.
El silencio.
Y el mar,
a cierta distancia,
tampoco parecía oirse.
Y el viento:
imperceptible.
Había gente bebiendo,
había música,
(no especialmente suave ni a un volumen bajo)
Había risas.
Carcajadas y palabras que escuchar.
Pero el cielo,
la arena
y el mar
estaban callados
o pensando:
quietos.
Y me preguntaba:
¿qué hago aquí?
¿qué se debe hacer aquí?
Pero no había respuestas.
Ni las buscaba.
Las esperaba.


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