Quizás esta vez asistamos al ocaso. Durante ya no sabemos cuánto tiempo nos hemos resistido a los hechos, caminando hacia occidente sin convicción. Acumulando un cansancio y una ceguera que en algún momento sabíamos (sabía) nos pesarían y que temíamos (temía) nos llegasen a aplastar.
El sol ha calentado (¡por supuesto que ha calentado!); ha sido un motor casi recio y a punto durante largo tiempo. Pero había zonas en sombra. Zonas donde los ángulos de la geografía natural (a nuestro pesar) hacían imposible que algún rayo llegara y templara una umbría cada vez más oculta.
Pero ya sabemos que el esfuerzo no tiene recompensa. Que si seguimos andando nos perderemos y que es mejor que cada cual busque cobijo para pasar la noche. Y la noche será fría. Será larga y quizás helada, pero hemos de aprender a encontrar la lumbre en nuestro interior...
Todavía no se ha puesto el sol, fíjate, aun la luz flota débilmente. Hay largas épocas en el norte en que la noche nunca es negra. ¿Por qué no aquí? Si queremos podemos crear nuestra Noruega privada, nuestra Finlandia sentimental y ponerle barreras a la sombra. Depende de nosotros. Depende de mí.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario